Elena creció en una familia unida. Su mundo se rompió tras la muerte repentina de él en un accidente de tráfico. La tristeza la consumió y, en un momento de desesperación, estrelló su moto intentando acabar con todo. Sobrevivió, pero quedó con secuelas emocionales que la alejaron de la vida que conocía. Pasó los tres meses de verano en Barcelona con sus abuelos, recibiendo terapia, pero mantuvo el motivo de su marcha en secreto. Antes de irse, terminó su relación con Valeria, convencida de que sería más fácil para ambas si ella desaparecía de la ecuación