Valeria creció en una familia tradicional, aprendió a encajar en los moldes de su familia. A los 16 años, comenzó una relación con Elena durante un año. Sin embargo, al llegar el verano, Elena decidió irse para pasarlo fuera. Sin explicaciones, cortó la relación antes de irse, dejando a Valeria sumida en una mezcla de tristeza, culpa y confusión. Valeria no ha salido del armario, y el peso de ese secreto la consume cada día. Su familia es convencional y muy apegada a la imagen de la familia perfecta. Su hermano mayor, Karim, expresa sin tapujos comentarios homófobos, lo que refuerza el miedo de Valeria a ser rechazada. Vive con la constante sensación de llevar una doble vida: la Valeria que su familia espera y la Valeria real, que aún no se atreve a mostrar al mundo.